El pie diabético es una complicación grave de la diabetes, caracterizada por úlceras, lesiones en piel y tejidos, y en ocasiones infección u osteomielitis (infección ósea). Si no se trata adecuadamente, puede conllevar a amputaciones que afectan la funcionalidad y calidad de vida
La cirugía busca salvar la extremidad, eliminando tejido infectado o necrosado, mejorando la circulación local y facilitando la cicatrización. Puede ser necesaria en casos de:
Úlceras profundas con riesgo de infección ósea.
Tejidos necróticos que no responden a tratamiento conservador.
Riesgo de gangrena o compromiso vascular crítico .
El tratamiento exitoso del pie diabético, especialmente en etapas avanzadas, requiere un enfoque coordinado entre diferentes especialidades:
Cirugía ortopédica y vascular.
Endocrinología y control de la glucosa.
Podología y medicina física.
Rehabilitación, enfermería y cuidados de la herida .
Aunque el Dr. Briceño no menciona explicitamente colaboración vascular, es fundamental en estos casos clínicos para lograr un salvataje eficaz
En casos necesarios, se utilizan procedimientos como:
Desbridamiento quirúrgico
Extracción de tejido infectado o necrosado para promover cicatrización.
Amputaciones parciales (como transmetatarsianas)
Se practica una amputación digital o transmetatarsiana cuando solo uno o varios dedos están comprometidos. Esta técnica preserva la funcionalidad del pie y evita amputaciones mayores.
Revascularización complementaria
En casos de isquemia crítica, la cirugía puede combinarse con procedimientos vasculares-endovasculares para mejorar el flujo sanguíneo.
Colgajos y microcirugía
En lesiones extensas, se puede emplear colgajos locales o microquirúrgicos para cubrir las heridas y favorecer la recuperación del pie.
Úlcera profunda con signos de osteomielitis.
Lesiones necróticas localizadas que dificultan la cicatrización.
Infección resistente a antibióticos y cuidados locales.
Daño vascular severo asociado, con riesgo de gangrena.
Fracaso del manejo conservador (curaciones, drenajes, control glicémico).
Curas de heridas con técnicas estériles frecuentes.
Optimización metabólica, con control estricto de glucosa y comorbilidades.
Rehabilitación para preservar movilidad y evitar deformidades.
Seguimiento vascular ante signos de isquemia o mala cicatrización.
Reducción del riesgo de amputación mayor.
Cicatrización acelerada y recuperación funcional.
Prevención de nuevas úlceras o complicaciones.
Aumento significativo de la calidad de vida del paciente.
El Dr. Juan Briceño Ortiz es un destacado especialista en ortopedia y traumatología con una amplia trayectoria en la ciudad de Piura. Su pasión por la medicina y su compromiso con el bienestar de sus pacientes lo han convertido en un referente respetado en su campo.
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